martes, 16 de julio de 2013

Cuento Corto



Me vi obligada a decir lo que no creía que era verdad. Pero no bastó. ¿Cómo saber qué es verdad de ese lado del muro? ¿Cómo decir lo que sentía si el Ser es el génesis y las palabras son lo acabado? ¿Cómo entender este mundo si todo lo creado en él es posterior a la realidad? Tan material. Al  pronunciar esas palabras un aire áspero rozó mi aliento. Y me detuve.
Sin mediación alguna, me llevaron hacia el otro lado del muro. Esta vez para siempre, ya no había marcha atrás. Tal vez como un castigo, aunque, sin saberlo, me llevaron hacia la libertad.
De este lado no habían discursos, no había manipulación, certezas, ni llantos. Simplemente, no habían palabras. Para los que habitaban el otro lado esto sería una tortura o una anulación del ser humano. Pero para mí, era volver al núcleo de lo real. Fue volver a encontrarme y saber que nunca más volvería a atravesar esa pared.
Nunca necesité de las palabras para saber lo que es bello, porque lo vi  a través de las flores que se abren para mostrar la majestuosidad de sus colores. Los animales me enseñaron que el sexo era libre. Conocí el infinito contemplando la grandeza del mar y él mismo me enseñó que todo era posible a través de los más diversos y fascinantes animales que acobija en sus profundidades. De él aprendí también la furia de sus tormentas que no perdonan. Y sentí el placer del alivio cuando apareció un aliado alejando las nubes para llenarnos de luz y fundirnos en un cálido abrazo hasta soltarnos y dejar que la luna ilumine nuestros misterios.
Las palabras no existían previamente. El alma, el cuerpo, las hojas de los árboles cantando con el viento. La sensación de las patas de una hormiga recorriendo en movimientos infinitos mi mano, la brisa  del rocío de la noche, el olor de tu cuello... Eso era todo. 
Mientras yo estaba allí, del otro lado, las palabras me atravesaban como el líquido de la jeringa recorre espesamente cada centímetro de la vena inyectada. Cada palabra se metía en mis oídos y quedaban girando en busca de un sentido. Un significado.
Cuando pude decir que yo ya no pertenecía a ese mundo. Que sólo quería volver a ver abrirse una flor, bailar junto a la música del mar, que las estrellas me indicaran el momento de ir a dormir. Esa mujer, la que anotó durante todos esos años lo que yo decía, sentada en un oscuro cuarto con olor a muerte, me interrumpió y me sentenció. Me vi obligada a darle la razón y aceptar que nunca entendí el mundo.
Hoy puedo pasar mis días en silencio, escuchando el aire, soñando con todo lo que alguna vez pude ver. Aunque cada puesta de sol me recuerde que no estoy en el mundo, cada vez que viene ese hombre vestido enteramente de blanco a darme las cápsulas que no me permiten ver la luna. Ya sólo vivo con la calidez y los abrazos del sol y sin misterios para iluminar.



viernes, 28 de junio de 2013

La belleza no merece palabras


Nunca necesité de las palabras para saber lo que es bello, porque lo vi  a través de las flores que se abren para mostrar la majestuosidad de sus colores. Los animales me enseñaron que el sexo era libre. Conocí el infinito contemplando la grandeza del mar y él mismo me enseñó que todo era posible a través de los más diversos y fascinantes animales que acobija en sus profundidades. De él aprendí también la furia de sus tormentas que no perdonan, pero siempre hay un aliado que aleja las nubes llenándonos de luz y nos funde en su cálido abrazo. Y él mismo nos deja libres para darle lugar a la luna que ilumina nuestros misterios.

jueves, 27 de junio de 2013

Frase de "La pasión según G.H.", Clarice Lispector

Las personas acusan al sexo de ser pecado. Pero qué inocente e infantil es ese pecado. El infierno verdadero es el amor.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Poemas de amor, Alfonsina Storni

"Enemigos míos, si existen, he aquí mi corazón entregado.
Vengan a herirme.
Me encontrarán humilde y agradecida: besaré sus dedos; acariciaré los ojos que me miraron con odio; diré las palabras más dulces que jamás hayan oído".

jueves, 23 de mayo de 2013

Admiro a quienes se dedicaron a escribir sus sueños. Cuando quise hacerlo yo, las imágenes reflejadas desde el inconsciente a la conciencia de la palabra y el papel, me resultó insoportable.

lunes, 20 de mayo de 2013

Flores sin cabeza



Mientras todos trabajan para producir dinero y bienes materiales, yo andaba sobre ruedas en un paisaje colorido y a la vez nublado. Casi sola, algo que sería muy valorado un domingo por la tarde en ese lugar.
Entonces, hice otra cosa que mi conciencia cristiana adquirida a través del agua bautismal y con esa voz llena de culpa que la caracteriza, me repetía incansablemente que no debía hacer. Tomé un té con leche. Era ya el horario de almuerzo y seguía estando muy lejos de donde se trabaja. Me dispuse a leer cuando un vendedor ambulante entró al recinto.
Vi de reojo como se dispersaba por las mesas ofreciendo su producto sin el menor pundonor. Y yo, que ya no le prestaba ninguna atención a lo que leía, esperaba mi turno de convertirme en su ocasional clienta. 
Había planeado mi pregunta inteligente, transigente, rebelde y casi heroica: -¿Qué es? Aunque estaba más que claro lo que era. Sin titubeos y dando por sentado que estaba frente a la persona más ignorante en cuanto a botánica se trataba, me contestó:-un tallo.
Un poco decepcionada al no escuchar algún otro tipo de justificación para la venta de tallos, que podrían ser propiedades mágicas o sanadoras, le agradecí y continué con la lectura.
Alguien que toma té con leche a la hora del almuerzo muy lejos de la sociedad trabajadora no está en condiciones de juzgar a un vendedor de tallos. Simplemente hoy no quería un tallo.
¿Cuál sería el discurso si todo hubiese salido bien?

La cosa sin palabras



¿Quién es esa persona que porta ese nombre? Tal vez viva según el nombre que posee y se haya convertido a lo largo del tiempo en ese nombre.  Es la misma que nació de esos padres, en esa casa, en esa ciudad. La que escuchó esos consejos, la que llora por lo que no pudo ser, la que no se anima a escribir sus sueños, porque claro, los transformaría en palabras.
La vida sin palabras. Las cosas sin palabras. La cosa. Esa cosa es la vida, la esencia. Un viaje hacia lo ancestral, al núcleo, lo antiguo, lo primario, lo primero. Pero ¿cómo reaccionaríamos al encontrarnos con esa pureza aplastada y enterrada debajo de tantas palabras, hechos, historias? La pureza no es para todos. La cosa es la libertad. La verdadera libertad que consiste en despojarnos de todo lo que conocemos, de todo lo que sabemos y planeamos, de lo que somos y de lo que queremos ser. Principalmente de las personas que conocemos, que amamos y queremos. Ellos no nos quieren libres porque son iguales a nosotros.  Simplemente y tan dolorosamente ser. Solos. Porque  no fuimos criados para ser libres y si queremos serlo, si realmente decidimos elegir la libertad, si elegimos viajar tan profundamente, tan hondo en dónde sólo hay oscuridad al principio,  entonces elegimos también la soledad.
La única excusa para no hacer ese viaje es no poseer la fuerza necesaria. Porque el miedo no es una excusa.

jueves, 2 de mayo de 2013

Los que afirman

Están las personas que afirman. Los que no dejan lugar a dudas ni otros puntos de vista. Los que saben todo antes de aprender. Y dicen su opinión en voz alta. Muy alta. Muchas veces gritando para que no entre en el mundo del sonido otra voz, otro matiz,otro tono ¿Estarán en el mismo mundo de los que tienen miedo?

martes, 30 de abril de 2013

Aprendiendo




Sigo aferrada a la creencia de que no hay nada más alentador en esta vida que aprender. Todos los días, si tenemos suerte, aprendemos cosas nuevas. Ayer, por ejemplo, aprendí que “O sea” se escribe separado. Me causó la misma sorpresa que cuando me di cuenta de que “así que” también se escribía por separado. Y ni que hablar del día en que de muy mala manera me corrigieron para decirme que “transgiversar” no era una palabra, sino que se decía tergiversar. Todos esos años empleando mal esa palabra frente a personas que tampoco tenían idea de su verdadera identidad.
A veces no puedo evitar querer incluir la palabra “vilipendio” en cualquier conversación  y tampoco puedo explicar la emoción que sentí el día en que en una clase de Ciencias Políticas adquirí el término “cleptopatrimonialista". Todavía no la puse usar. Lo haré el día que tenga que dar mi opinión sobre los gobiernos latinoamericanos.
Metomentodo es una palabra. Lo juro.
Adquirir palabras nuevas genera en mí cierto tipo de éxtasis difícil de explicar y raro de asumir en un principio. Con muy pocas personas puedo compartir este sentimiento.
Pero esta pasión por la lengua es como un insignificante neutrón en medio de la Vía Láctea comparado con lo que estoy aprendiendo estos días.
Todavía no sé bien qué pensar ni mucho menos que escribir. Aunque sé que lo que estoy protagonizando en estos días va a ser un módulo importante en el libro de historia de mi propia vida.
 Mientras tanto, seguiré concentrada en este momento de anagnórisis.

domingo, 7 de abril de 2013

La juventud efímera



Levanté el flequillo y allí estaban. Una bajo la otra de manera irregular pero precisa. ¿Era eso que estaba pensando? Subí y bajé las cejas varias veces y luego me quedé inmóvil, con los ojos clavados en la frente a través del espejo, más tiempo de lo que un observador normal. Tenía la ilusión de  que fueran causa del movimiento. Pero no. Venían para quedarse. Marcaron su territorio.
Sentí lo que se siente ante lo nuevo y desconocido. Dudas, incertidumbre, miedo. ¿Es este el fin del principio? ¿Es este el aviso de que la juventud le pertenece sólo al tiempo? Sí.
No voy a mentir y decir que me horroricé. Las acepté sin más. Bajé el flequillo y seguí con lo mío. Aunque debo admitir que algo cambió. Ayer no las había visto. De hecho, desde que nací hasta ahora.
Y Ahí van, tan pretenciosas, al frente y arriba de todo, como indicando el camino. Están en el presente, representan al pasado y sabemos que serán más en el futuro.  
No queda más que darles la bienvenida ya que son tan espontáneas e imprevisibles,libres, mías.

sábado, 6 de abril de 2013

El sentimiento más urgente


A veces me es urgente decir todo lo que pasa por mi cabeza o todo lo que aprieta  mi corazón. Es una mezcla de ansiedad, desesperación y más.
A veces pienso que escribir salva. Pienso, inocentemente.
El dolor, la angustia, la  impotencia, las dudas que crecen y crecen y crecen y crecen. Y llegan a una altura en dónde sólo puedo sentir vértigo y miedo por no saber.
Otras veces soy más optimista y me alivia creer que voy a vivir aprendiendo.
Pero hoy es diferente. No escribo desde la ansiedad ni la desesperación.Y tampoco lo describo. Es tan delicado que el roce de las palabras lo corrompería. O peor aún, tratarían de encontrarle sentido y esto simplemente es. Y es tan difícil ser que el mundo de los sentidos me parece vulgar.
Lo urgente hoy es guardarlo tan celosamente  para que sigamos siendo sólo los dos.

domingo, 24 de marzo de 2013

The Virgins, Fernando Pando


She said, "Man I don't want to play around with words,
I just want to lay with you.
I can't solve the problems in this world
It's breaking my brain in two."

Domingo


¿Cómo se le pudo ocurrir a Dios que con un sólo día bastaba para descansar? Me hace sospechar que no tenía demasiado trabajo durante la semana. Pero claro, es que él no es un simple mortal.
Hoy estuve tan cansada que ni siquiera pude descansar. Sólo pensé en todo lo que no iba a hacer.
Los paseos me parecieron larguísimos, el cine está muy lejos, la tarde con amigas muy complicada, los libros muy pesados, la música muy ruidosa, la comida muy elaborada, el sol muy brilloso, las palabras muy pesadas y ya no quiero pensar que más. Todo me parece demasiado hoy. Lo que me parece más desalentador es que mañana arranca todo de nuevo y tengo la ligera sospecha de que no estoy preparada. ¡Dios! ¡Necesito un día más! ¿En qué quedó eso del día Osvaldo?
Mis manos ya no quieren escribir. Sólo quería estar.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Muerte


Hace un tiempo escribí sobre el suicidio. Hoy lo vi.
De un edificio al lado de mi lugar de trabajo se arrojó una mujer. No sé de qué piso. No sé su edad, estado civil, religión o nacionalidad. Pero estaba ahí, a escasos metros míos. Muerta. En realidad vi su mano que sobresalía de la bolsa de plástico gris con la que fue cubierta. Al lado, un señor llorando sentado en el cordón. Muchos patrulleros y dos ambulancias. Periodistas que no tardaron en llegar, vecinos curiosos de los que yo formaba parte. Palabras, manos en la cabeza, pena, compasión, escalofríos, dudas, gotas de lluvia cada vez más intensas. Un chico en una moto contó como vio caer el cuerpo delante de él y de cómo se salvó de la bolsa de plástico gris esta vez.
Hoy fue un día oscuro, lluvioso y frío. El último del verano. Y una mujer se mató.
No sé cómo fue su vida pero sí su muerte aunque sólo vi su mano asomándose por debajo de la bolsa de plástico gris. Saludando con un eterno adiós.

miércoles, 6 de marzo de 2013

En Chile




En Chile mientras el sol trabaja incansable  las nubes se hacen las distraídas. Los que transitan por el centro sobre las baldosas acostumbradas al paso agitado de los días hábiles, esconden sus miradas fugases e indecentes tras su apariencia colmada de moral y sus atuendos respetables.
En Chile las palabras se esconden atrás de las paredes y las sonrisas se muestran en la cara.
Las cosas parecen estar ordenadas.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo al percibir el tangible parecido entre este Santiago que estoy viendo y el Buenos Aires de los 90 que viví  casi sin percibirlo pero del cual sigo pagando las consecuencias.
En Santiago parece que todo funciona, en realidad, todo funciona. Pero hay algo escondido bajo la tierra y está latente.
A veces hay temblores, pero es cuestión de acostumbrarse.
En Chile, "el país de los poetas", los libros tienen impuestos altísimos. Jorge Teillier, Neruda, entre tantos otros, hoy son un lujo. En cambio, los i Phone y las camaritas digitales: para todos.
En Santiago subí dos cerros, anduve en metro, tomé jugo de chirimoya y caminé desde Puente Alto hasta el barrio Lastarria del cual me enamoré. Allí encontré una tienda de libros usados, cafés literarios, ferias, gente en bicicleta, diseños independientes y a alguien especial.

martes, 5 de marzo de 2013

Instantes, de Natalia Natalia


Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima, trataría de cometer mas errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría mas.
Sería mas tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico, correría mas riesgos.
Haría mas viajes, contemplaría mas atardeceres,
subiría mas montañas, nadaría mas ríos.

Iría a mas lugares donde nunca he ido,
comería mas helados y menos habas.
Tendría mas problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida.
Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiese volver atrás,
trataría de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos.
No te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte, sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas.
Si pudiese volver a vivir, viajaría mas liviano.

Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguirá así hasta concluir el otoño.
Daría mas vueltas en calesita, contemplaría mas amaneceres y jugaría con niños.
Si tuviera otra vez la vida por delante. 
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo. 

martes, 12 de febrero de 2013

domingo, 10 de febrero de 2013

Erich Fromm es una mierda

Cuando en unas de las últimas materias de la universidad "Pensamiento Contemporáneo", leímos a Erich Fromm, me pareció sumamente interesante. No sólo me compré el libro que requería la cátedra: "El miedo a la libertad", sino que también me pareció tentador el título " El arte de amar" y me lo llevé.
Lo que me resultó interesante de este sujeto durante mi estudio fue su análisis supuestamente psicológico que  hizo sobre el funcionamiento de la sociedad.Transcribo tal cual mi cuaderno de notas:
"Creemos que hemos alcanzado en grado máximo la libertad cuando somos más esclavos que nunca. La cultura empieza a esclavizar al hombre desde niño en la institución educativa transformándolo en un individuo estandarizado. Reduciendo su espontaneidad y emotividad". Hasta acá vamos bien. De eso se trata la cultura, de homogeneizar al ser humano. Es importante es ser consciente de esto para tal vez poder correrse un poquito y hacer la diferencia aunque sea mínima  No creo que todo lo referente a la culturización esté mal. Para nada. Otro concepto que llegué a anotar: " La sociedad cuando se topa con un ser emotivo lo tacha de desequilibrado". La vida misma.
Por último, y unos de los temas que más nos competían en el aula, fue su análisis sobre la responsabilidad de los medios de comunicación: " Los medios son muy importantes a la hora de estandarizar. No contribuyen a un pensamiento crítico. Muestran la realidad como algo indescifrable que debe ser sólo analizado por especialistas".¡Bravo!
"El arte de amar" ¿El arte de amar? ¡El arte de amar! No voy a citar frases de este libro porque considero que el título es suficiente. Pero sí voy a decir que Fromm sostiene que a amar se aprende como cualquier otra disciplina artística: primero con el dominio de la teoría y luego el de la práctica. No.
Yo leía esta libro adelante de personas. Recomendé este libro. No escuché cuando alguien me dijo que era auto ayuda. Perdón.
No sé nada del amor. Tampoco aprendí con este libro.
No puedo explicar el amor, es algo que viene y te transforma.Pero tiene que ver con uno mismo. El amor no se aprende ni se hace. Es.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La fealdad


En la solapa de mi nuevo libro "La historia de la fealdad" a cargo de Umberto Eco, para describir ciertos conceptos utiliza esta lista de palabras seguidas: fealdad natural, fealdad espiritual, la asimetría, la falta de armonía y la deformidad en un sucederse de lo mezquino, débil, vil, banal, casual, arbitrario, insulso, vomitivo, criminal, espectral, hechicero,satánico, repelente, asqueroso, desagradable, grotesco, abominable  odioso, inmundo, sucio,horripilante, vicioso, terrible, terrorífico, tremendo, repulsivo, nauseabundo, fétido, innoble, desgraciado, lamentable e indecente".
No sólo me dan muchas ganas de leer este libro, sino que ya sé a donde recurrir cuando necesite describir a alguien que, por lo menos, no me cae bien.

viernes, 1 de febrero de 2013

Estado agudo de felicidad de Clarice Lispector

"Con dos personas entré en una comunicación tan fuerte que dejé de existir, siendo. ¿Cómo explicarlo? Nos mirábamos a los ojos y no decíamos nada, y yo era la otra persona y la otra persona era yo. Es tan difícil hablar, y tan difícil decir cosas que no pueden decirse, es tan silencioso. ¿Cómo traducir el profundo silencio del encuentro entre dos almas? Es dificilísimo de contar: nosotros estábamos mirándonos fijamente, y así nos quedamos por unos instantes. Éramos un solo ser. Esos momentos son mi secreto. Hubo lo que se dice una comunión perfecta. Yo llamo a eso: estado agudo de felicidad. Estoy terriblemente lúcida y parece que estoy alcanzando un plano más alto de humanidad. Fueron los momentos más altos que tuve. Sólo que después… Después me di cuenta de que para esas personas esos momentos de nada valían, ellas estaban ocupadas con otras. Yo había estado sola, toda sola. Es un dolor sin palabra, de tan profundo"

martes, 29 de enero de 2013

Sonho



Sonhei que abraçávamos o sol e fundíamo-nos em um calor cheio de seguridade e contenção.
Voávamos como pássaros com tanta liberdade que qualquer limite sentir ia-se envergonhado. Nosso mundo era de cores cálidas e brilhantes. Brilhante como cada um de nós, cálido como a nossa união.
Mas acordei e não estavas. Tudo voltou a ser como sempre. Tão real…

lunes, 21 de enero de 2013

Soledad, Loneliness,Solidão


¿Por qué alguien le pondría de nombre a su hija Soledad? En inglés: loneliness, en portugués: solidão. Pero en ninguna de esas dos lenguas existe como nombre propio.
Soledad. Es como llamarse desamparo, tristeza, vacío, deseperación. " Ayer hablé con Desespeación, la noté algo ansiosa".
No tengo trato con ninguna Soledad como para saber si ese nombre la condiciona a estar sola. Escuché que los nombres condicionan. O nunca tuve la oportunidad de llamar a alguna Soledad por su nombre: " Soledad vení" " Soledad tomá" Soledad, etc. Al final la soledad siempre viene aunque no la llamemos. Siempre está ahí espiando. Pero no es de esa soledad de la que quiero hablar. Estoy hablando del nombre propio, pero no puedo evitar que una me recuerde a la otra y es por eso que no entiendo por qué alguien debería lidiar con ese peso hasta en su documento.
¿Será por Santa Soledad? No, ya me fijé y no existe. En todo caso sería maldita soledad.
Busqué algún tipo de explicación como por ejemplo los nombres de los calendarios. La señora que ayuda en casa con los quehaceres domésticos se llama Marciana porque nació en San Marciano. Se hace llamar Marcia y le decimos Marci. No le gusta su nombre. La entiendo.
También sé de alguien que se llama Flor Americana, sus padres hippies no estaban de acuerdo con los nombres bíblicos.
En Uruguay hay un señor que se llama Tomás Leche, otro es Feo Lindo Méndez y también están Trazán, Termo, Frankestein, entre otros.
En Brasil la irresponsabilidad o la ignorancia de los padres hacen que sus hijos se llamen Uno dos tres de Olivera Cuatro, Madonjackson en homenaje a Madonna y Michael Jackson, Océano Atlántico, Isabel Defensora de Jesús, Obispo de París y una interminable lista de nombres aberrantes.
Pero ya me perdí de lo que estaba hablando. Creo que es esa costumbre de escaparme de la Soledad.

sábado, 19 de enero de 2013


Me miré al espejo y me di cuenta de que tengo cara de italiana. Tengo cara de italiana del sur. De calabresa.
Me dio hambre, me voy a comer.

jueves, 17 de enero de 2013

Un beso en la boca


Acabo de ver un beso en la boca. Fue un beso sin ganas. Me dí cuenta porque ninguno de los dos sonrió luego. Siguieron con sus vidas.
Ahora que lo veo desde afuera puedo apreciarlo y analizarlo.Y quiero hablar sobre el beso en la boca. No quiero decir que hace mucho no me dan uno. Sólo quiero decir que un sólo beso es mucho más importante que muchos besos al mismo tiempo. Uno solo es especial y más si sorprende. Ellos ya sabían que se iban a besar, fue un saludo. Pero un beso en la boca no es un saludo.
Es como un "te quiero" en el momento justo. Y no un "tqm" por celular.
Quiero que tu beso esté en mi boca ahora. Que es el momento justo y el lugar indicado.

Las personas


Una conocida con la que discutí sobre sexualidad arrojó un enunciado difícil de sostener. Que no pudo sostener. Y ante mi ansiosa expectativa de escuchar su argumento terminó confesándome que eso que decía lo había leído en un libro de la facultad. Perdí el interés en seguir hablando con ella. Lo perdí para siempre. Admito que mi interés es muy endeble.
Por otro lado, alguien a quien recién conocía, mientras discutíamos conceptos de espiritualidad me confesó que también le interesaba esa parte de la vida pero no sabía mucho,le costaba y le daba vergüenza hablarlo con los demás. Esa "confesión" abrió una puerta, luego muchas más.
Personalmente creo que hablo demasiado. Llevo casi como una convicción estúpida el hecho de que tengo que mostrar todo de mí en el menor tiempo posible. Una suerte de homicidio al misterio. Mistericidio.
Pero hay tanto en mí que no me alcanzaría ni un millón de mistericidios. Soy para mí misma un misterio.
Hay tanto que descubrir y aprender en todo y en todos que es una pérdida de tiempo y de vida repetir frases que se leen en los libros o frases hechas. Prefiero a los que inventan palabras o los que reconocen tener miedo o vergüenza.

viernes, 11 de enero de 2013

A veces me pierdo



A veces prefiero mirar la tele o caminar escuchando música que taladre mi cerebro.
A veces prefiero ayudar a alguien, meterme en sus problemas y hacer de cuenta que eso es todo.
Camino por Santa Fe concentrada en los zapatos de alguna linda mujer o tratando de encontrar tatuajes en algún varón.
La mayoría del tiempo hago chistes y evado miradas serias y vuelvo a reírme.
A veces estoy tan ocupada haciendo nada que no tengo tiempo de hacer algo.
A veces me pierdo. Pero siempre me encuentro y tengo mucho para decir.
Me encuentro cuando me emociona el párrafo de un libro o cuando interpreto desgarrando mi garganta algún tema de Janis  o de Tita. O cuando bajo la persiana, apago la música y prendo las luces.
Me encuentro cuando escribo, cuando dejo de hacer bromas y me hago cargo de las situaciones incómodas. También me encuentro cuando me doy cuenta de que soy la protagonista de una novela sin marco ni personajes principales.
Cuando siento ese vacío de crear mi propio camino y caminarlo casi aterrorizada sin darle la mano a nadie.
Y después me pierdo otra vez y agradezco que pasen Los Simpson a las 6 de la tarde los domingos.