A veces me es urgente decir todo lo que pasa
por mi cabeza o todo lo que aprieta mi
corazón. Es una mezcla de ansiedad, desesperación y más.
A veces pienso que escribir salva. Pienso, inocentemente.
El dolor, la angustia, la impotencia, las dudas que crecen y crecen y crecen
y crecen. Y llegan a una altura en dónde sólo puedo sentir vértigo y miedo por
no saber.
Otras veces soy más optimista y me alivia creer que voy a
vivir aprendiendo.
Pero hoy es diferente. No escribo desde la ansiedad ni la desesperación.Y tampoco lo describo. Es tan delicado que el roce de las palabras lo corrompería. O peor aún, tratarían de encontrarle sentido y esto simplemente es. Y es tan difícil
ser que el mundo de los sentidos me parece vulgar.
Lo urgente hoy es guardarlo tan celosamente para que sigamos siendo sólo los dos.
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