martes, 30 de abril de 2013

Aprendiendo




Sigo aferrada a la creencia de que no hay nada más alentador en esta vida que aprender. Todos los días, si tenemos suerte, aprendemos cosas nuevas. Ayer, por ejemplo, aprendí que “O sea” se escribe separado. Me causó la misma sorpresa que cuando me di cuenta de que “así que” también se escribía por separado. Y ni que hablar del día en que de muy mala manera me corrigieron para decirme que “transgiversar” no era una palabra, sino que se decía tergiversar. Todos esos años empleando mal esa palabra frente a personas que tampoco tenían idea de su verdadera identidad.
A veces no puedo evitar querer incluir la palabra “vilipendio” en cualquier conversación  y tampoco puedo explicar la emoción que sentí el día en que en una clase de Ciencias Políticas adquirí el término “cleptopatrimonialista". Todavía no la puse usar. Lo haré el día que tenga que dar mi opinión sobre los gobiernos latinoamericanos.
Metomentodo es una palabra. Lo juro.
Adquirir palabras nuevas genera en mí cierto tipo de éxtasis difícil de explicar y raro de asumir en un principio. Con muy pocas personas puedo compartir este sentimiento.
Pero esta pasión por la lengua es como un insignificante neutrón en medio de la Vía Láctea comparado con lo que estoy aprendiendo estos días.
Todavía no sé bien qué pensar ni mucho menos que escribir. Aunque sé que lo que estoy protagonizando en estos días va a ser un módulo importante en el libro de historia de mi propia vida.
 Mientras tanto, seguiré concentrada en este momento de anagnórisis.

domingo, 7 de abril de 2013

La juventud efímera



Levanté el flequillo y allí estaban. Una bajo la otra de manera irregular pero precisa. ¿Era eso que estaba pensando? Subí y bajé las cejas varias veces y luego me quedé inmóvil, con los ojos clavados en la frente a través del espejo, más tiempo de lo que un observador normal. Tenía la ilusión de  que fueran causa del movimiento. Pero no. Venían para quedarse. Marcaron su territorio.
Sentí lo que se siente ante lo nuevo y desconocido. Dudas, incertidumbre, miedo. ¿Es este el fin del principio? ¿Es este el aviso de que la juventud le pertenece sólo al tiempo? Sí.
No voy a mentir y decir que me horroricé. Las acepté sin más. Bajé el flequillo y seguí con lo mío. Aunque debo admitir que algo cambió. Ayer no las había visto. De hecho, desde que nací hasta ahora.
Y Ahí van, tan pretenciosas, al frente y arriba de todo, como indicando el camino. Están en el presente, representan al pasado y sabemos que serán más en el futuro.  
No queda más que darles la bienvenida ya que son tan espontáneas e imprevisibles,libres, mías.

sábado, 6 de abril de 2013

El sentimiento más urgente


A veces me es urgente decir todo lo que pasa por mi cabeza o todo lo que aprieta  mi corazón. Es una mezcla de ansiedad, desesperación y más.
A veces pienso que escribir salva. Pienso, inocentemente.
El dolor, la angustia, la  impotencia, las dudas que crecen y crecen y crecen y crecen. Y llegan a una altura en dónde sólo puedo sentir vértigo y miedo por no saber.
Otras veces soy más optimista y me alivia creer que voy a vivir aprendiendo.
Pero hoy es diferente. No escribo desde la ansiedad ni la desesperación.Y tampoco lo describo. Es tan delicado que el roce de las palabras lo corrompería. O peor aún, tratarían de encontrarle sentido y esto simplemente es. Y es tan difícil ser que el mundo de los sentidos me parece vulgar.
Lo urgente hoy es guardarlo tan celosamente  para que sigamos siendo sólo los dos.