domingo, 24 de marzo de 2013

The Virgins, Fernando Pando


She said, "Man I don't want to play around with words,
I just want to lay with you.
I can't solve the problems in this world
It's breaking my brain in two."

Domingo


¿Cómo se le pudo ocurrir a Dios que con un sólo día bastaba para descansar? Me hace sospechar que no tenía demasiado trabajo durante la semana. Pero claro, es que él no es un simple mortal.
Hoy estuve tan cansada que ni siquiera pude descansar. Sólo pensé en todo lo que no iba a hacer.
Los paseos me parecieron larguísimos, el cine está muy lejos, la tarde con amigas muy complicada, los libros muy pesados, la música muy ruidosa, la comida muy elaborada, el sol muy brilloso, las palabras muy pesadas y ya no quiero pensar que más. Todo me parece demasiado hoy. Lo que me parece más desalentador es que mañana arranca todo de nuevo y tengo la ligera sospecha de que no estoy preparada. ¡Dios! ¡Necesito un día más! ¿En qué quedó eso del día Osvaldo?
Mis manos ya no quieren escribir. Sólo quería estar.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Muerte


Hace un tiempo escribí sobre el suicidio. Hoy lo vi.
De un edificio al lado de mi lugar de trabajo se arrojó una mujer. No sé de qué piso. No sé su edad, estado civil, religión o nacionalidad. Pero estaba ahí, a escasos metros míos. Muerta. En realidad vi su mano que sobresalía de la bolsa de plástico gris con la que fue cubierta. Al lado, un señor llorando sentado en el cordón. Muchos patrulleros y dos ambulancias. Periodistas que no tardaron en llegar, vecinos curiosos de los que yo formaba parte. Palabras, manos en la cabeza, pena, compasión, escalofríos, dudas, gotas de lluvia cada vez más intensas. Un chico en una moto contó como vio caer el cuerpo delante de él y de cómo se salvó de la bolsa de plástico gris esta vez.
Hoy fue un día oscuro, lluvioso y frío. El último del verano. Y una mujer se mató.
No sé cómo fue su vida pero sí su muerte aunque sólo vi su mano asomándose por debajo de la bolsa de plástico gris. Saludando con un eterno adiós.

miércoles, 6 de marzo de 2013

En Chile




En Chile mientras el sol trabaja incansable  las nubes se hacen las distraídas. Los que transitan por el centro sobre las baldosas acostumbradas al paso agitado de los días hábiles, esconden sus miradas fugases e indecentes tras su apariencia colmada de moral y sus atuendos respetables.
En Chile las palabras se esconden atrás de las paredes y las sonrisas se muestran en la cara.
Las cosas parecen estar ordenadas.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo al percibir el tangible parecido entre este Santiago que estoy viendo y el Buenos Aires de los 90 que viví  casi sin percibirlo pero del cual sigo pagando las consecuencias.
En Santiago parece que todo funciona, en realidad, todo funciona. Pero hay algo escondido bajo la tierra y está latente.
A veces hay temblores, pero es cuestión de acostumbrarse.
En Chile, "el país de los poetas", los libros tienen impuestos altísimos. Jorge Teillier, Neruda, entre tantos otros, hoy son un lujo. En cambio, los i Phone y las camaritas digitales: para todos.
En Santiago subí dos cerros, anduve en metro, tomé jugo de chirimoya y caminé desde Puente Alto hasta el barrio Lastarria del cual me enamoré. Allí encontré una tienda de libros usados, cafés literarios, ferias, gente en bicicleta, diseños independientes y a alguien especial.

martes, 5 de marzo de 2013

Instantes, de Natalia Natalia


Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima, trataría de cometer mas errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría mas.
Sería mas tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico, correría mas riesgos.
Haría mas viajes, contemplaría mas atardeceres,
subiría mas montañas, nadaría mas ríos.

Iría a mas lugares donde nunca he ido,
comería mas helados y menos habas.
Tendría mas problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida.
Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiese volver atrás,
trataría de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos.
No te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte, sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas.
Si pudiese volver a vivir, viajaría mas liviano.

Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguirá así hasta concluir el otoño.
Daría mas vueltas en calesita, contemplaría mas amaneceres y jugaría con niños.
Si tuviera otra vez la vida por delante. 
Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.