martes, 29 de enero de 2013

Sonho



Sonhei que abraçávamos o sol e fundíamo-nos em um calor cheio de seguridade e contenção.
Voávamos como pássaros com tanta liberdade que qualquer limite sentir ia-se envergonhado. Nosso mundo era de cores cálidas e brilhantes. Brilhante como cada um de nós, cálido como a nossa união.
Mas acordei e não estavas. Tudo voltou a ser como sempre. Tão real…

lunes, 21 de enero de 2013

Soledad, Loneliness,Solidão


¿Por qué alguien le pondría de nombre a su hija Soledad? En inglés: loneliness, en portugués: solidão. Pero en ninguna de esas dos lenguas existe como nombre propio.
Soledad. Es como llamarse desamparo, tristeza, vacío, deseperación. " Ayer hablé con Desespeación, la noté algo ansiosa".
No tengo trato con ninguna Soledad como para saber si ese nombre la condiciona a estar sola. Escuché que los nombres condicionan. O nunca tuve la oportunidad de llamar a alguna Soledad por su nombre: " Soledad vení" " Soledad tomá" Soledad, etc. Al final la soledad siempre viene aunque no la llamemos. Siempre está ahí espiando. Pero no es de esa soledad de la que quiero hablar. Estoy hablando del nombre propio, pero no puedo evitar que una me recuerde a la otra y es por eso que no entiendo por qué alguien debería lidiar con ese peso hasta en su documento.
¿Será por Santa Soledad? No, ya me fijé y no existe. En todo caso sería maldita soledad.
Busqué algún tipo de explicación como por ejemplo los nombres de los calendarios. La señora que ayuda en casa con los quehaceres domésticos se llama Marciana porque nació en San Marciano. Se hace llamar Marcia y le decimos Marci. No le gusta su nombre. La entiendo.
También sé de alguien que se llama Flor Americana, sus padres hippies no estaban de acuerdo con los nombres bíblicos.
En Uruguay hay un señor que se llama Tomás Leche, otro es Feo Lindo Méndez y también están Trazán, Termo, Frankestein, entre otros.
En Brasil la irresponsabilidad o la ignorancia de los padres hacen que sus hijos se llamen Uno dos tres de Olivera Cuatro, Madonjackson en homenaje a Madonna y Michael Jackson, Océano Atlántico, Isabel Defensora de Jesús, Obispo de París y una interminable lista de nombres aberrantes.
Pero ya me perdí de lo que estaba hablando. Creo que es esa costumbre de escaparme de la Soledad.

sábado, 19 de enero de 2013


Me miré al espejo y me di cuenta de que tengo cara de italiana. Tengo cara de italiana del sur. De calabresa.
Me dio hambre, me voy a comer.

jueves, 17 de enero de 2013

Un beso en la boca


Acabo de ver un beso en la boca. Fue un beso sin ganas. Me dí cuenta porque ninguno de los dos sonrió luego. Siguieron con sus vidas.
Ahora que lo veo desde afuera puedo apreciarlo y analizarlo.Y quiero hablar sobre el beso en la boca. No quiero decir que hace mucho no me dan uno. Sólo quiero decir que un sólo beso es mucho más importante que muchos besos al mismo tiempo. Uno solo es especial y más si sorprende. Ellos ya sabían que se iban a besar, fue un saludo. Pero un beso en la boca no es un saludo.
Es como un "te quiero" en el momento justo. Y no un "tqm" por celular.
Quiero que tu beso esté en mi boca ahora. Que es el momento justo y el lugar indicado.

Las personas


Una conocida con la que discutí sobre sexualidad arrojó un enunciado difícil de sostener. Que no pudo sostener. Y ante mi ansiosa expectativa de escuchar su argumento terminó confesándome que eso que decía lo había leído en un libro de la facultad. Perdí el interés en seguir hablando con ella. Lo perdí para siempre. Admito que mi interés es muy endeble.
Por otro lado, alguien a quien recién conocía, mientras discutíamos conceptos de espiritualidad me confesó que también le interesaba esa parte de la vida pero no sabía mucho,le costaba y le daba vergüenza hablarlo con los demás. Esa "confesión" abrió una puerta, luego muchas más.
Personalmente creo que hablo demasiado. Llevo casi como una convicción estúpida el hecho de que tengo que mostrar todo de mí en el menor tiempo posible. Una suerte de homicidio al misterio. Mistericidio.
Pero hay tanto en mí que no me alcanzaría ni un millón de mistericidios. Soy para mí misma un misterio.
Hay tanto que descubrir y aprender en todo y en todos que es una pérdida de tiempo y de vida repetir frases que se leen en los libros o frases hechas. Prefiero a los que inventan palabras o los que reconocen tener miedo o vergüenza.

viernes, 11 de enero de 2013

A veces me pierdo



A veces prefiero mirar la tele o caminar escuchando música que taladre mi cerebro.
A veces prefiero ayudar a alguien, meterme en sus problemas y hacer de cuenta que eso es todo.
Camino por Santa Fe concentrada en los zapatos de alguna linda mujer o tratando de encontrar tatuajes en algún varón.
La mayoría del tiempo hago chistes y evado miradas serias y vuelvo a reírme.
A veces estoy tan ocupada haciendo nada que no tengo tiempo de hacer algo.
A veces me pierdo. Pero siempre me encuentro y tengo mucho para decir.
Me encuentro cuando me emociona el párrafo de un libro o cuando interpreto desgarrando mi garganta algún tema de Janis  o de Tita. O cuando bajo la persiana, apago la música y prendo las luces.
Me encuentro cuando escribo, cuando dejo de hacer bromas y me hago cargo de las situaciones incómodas. También me encuentro cuando me doy cuenta de que soy la protagonista de una novela sin marco ni personajes principales.
Cuando siento ese vacío de crear mi propio camino y caminarlo casi aterrorizada sin darle la mano a nadie.
Y después me pierdo otra vez y agradezco que pasen Los Simpson a las 6 de la tarde los domingos.