miércoles, 29 de mayo de 2013

Poemas de amor, Alfonsina Storni

"Enemigos míos, si existen, he aquí mi corazón entregado.
Vengan a herirme.
Me encontrarán humilde y agradecida: besaré sus dedos; acariciaré los ojos que me miraron con odio; diré las palabras más dulces que jamás hayan oído".

jueves, 23 de mayo de 2013

Admiro a quienes se dedicaron a escribir sus sueños. Cuando quise hacerlo yo, las imágenes reflejadas desde el inconsciente a la conciencia de la palabra y el papel, me resultó insoportable.

lunes, 20 de mayo de 2013

Flores sin cabeza



Mientras todos trabajan para producir dinero y bienes materiales, yo andaba sobre ruedas en un paisaje colorido y a la vez nublado. Casi sola, algo que sería muy valorado un domingo por la tarde en ese lugar.
Entonces, hice otra cosa que mi conciencia cristiana adquirida a través del agua bautismal y con esa voz llena de culpa que la caracteriza, me repetía incansablemente que no debía hacer. Tomé un té con leche. Era ya el horario de almuerzo y seguía estando muy lejos de donde se trabaja. Me dispuse a leer cuando un vendedor ambulante entró al recinto.
Vi de reojo como se dispersaba por las mesas ofreciendo su producto sin el menor pundonor. Y yo, que ya no le prestaba ninguna atención a lo que leía, esperaba mi turno de convertirme en su ocasional clienta. 
Había planeado mi pregunta inteligente, transigente, rebelde y casi heroica: -¿Qué es? Aunque estaba más que claro lo que era. Sin titubeos y dando por sentado que estaba frente a la persona más ignorante en cuanto a botánica se trataba, me contestó:-un tallo.
Un poco decepcionada al no escuchar algún otro tipo de justificación para la venta de tallos, que podrían ser propiedades mágicas o sanadoras, le agradecí y continué con la lectura.
Alguien que toma té con leche a la hora del almuerzo muy lejos de la sociedad trabajadora no está en condiciones de juzgar a un vendedor de tallos. Simplemente hoy no quería un tallo.
¿Cuál sería el discurso si todo hubiese salido bien?

La cosa sin palabras



¿Quién es esa persona que porta ese nombre? Tal vez viva según el nombre que posee y se haya convertido a lo largo del tiempo en ese nombre.  Es la misma que nació de esos padres, en esa casa, en esa ciudad. La que escuchó esos consejos, la que llora por lo que no pudo ser, la que no se anima a escribir sus sueños, porque claro, los transformaría en palabras.
La vida sin palabras. Las cosas sin palabras. La cosa. Esa cosa es la vida, la esencia. Un viaje hacia lo ancestral, al núcleo, lo antiguo, lo primario, lo primero. Pero ¿cómo reaccionaríamos al encontrarnos con esa pureza aplastada y enterrada debajo de tantas palabras, hechos, historias? La pureza no es para todos. La cosa es la libertad. La verdadera libertad que consiste en despojarnos de todo lo que conocemos, de todo lo que sabemos y planeamos, de lo que somos y de lo que queremos ser. Principalmente de las personas que conocemos, que amamos y queremos. Ellos no nos quieren libres porque son iguales a nosotros.  Simplemente y tan dolorosamente ser. Solos. Porque  no fuimos criados para ser libres y si queremos serlo, si realmente decidimos elegir la libertad, si elegimos viajar tan profundamente, tan hondo en dónde sólo hay oscuridad al principio,  entonces elegimos también la soledad.
La única excusa para no hacer ese viaje es no poseer la fuerza necesaria. Porque el miedo no es una excusa.

jueves, 2 de mayo de 2013

Los que afirman

Están las personas que afirman. Los que no dejan lugar a dudas ni otros puntos de vista. Los que saben todo antes de aprender. Y dicen su opinión en voz alta. Muy alta. Muchas veces gritando para que no entre en el mundo del sonido otra voz, otro matiz,otro tono ¿Estarán en el mismo mundo de los que tienen miedo?