lunes, 17 de diciembre de 2012

Lo que no me gusta


Hay una lista interminable de cosas con las que no me gusta convivir, probar, sentir,etc. en este mundo. O mejor dicho, en el pequeño espacio de mundo por el que me muevo.
No me gusta, y no sé para que existe, la lechuga escarola, detesto y me ponen de muy mal humor las palomas. No entiendo por qué siempre me da la sensación de que tengo que estar siempre más flaca de lo que estoy. No me gustan los piropos porque así como se sienten en plena libertad de gritarnos "cosas lindas" la mayoría de las veces usan esa libertad para decir cosas hasta aberrantes. Me deprimen mucho las avenidas San Martín, Warnes y Juan B. Justo. Las discusiones bizantinas me dan dolor de cabeza. Y estoy convencida de que la gente sin sentido del humor no merece vivir.
No me gusta: la gente que se queja de todo, los que nunca se quejan de nada, los fanáticos, el chocolate águila, las rimas fáciles, los libros de texto, los caramelos de propolio, la cama sin vos, ser tan desprolija, la gente que tiene más errores de ortografía que yo, que me toquen la panza, los zapatos náuticos, los lugares sin wi fi, ser adicta a internet, olvidarme la lapicera, morderme los labios, saber que te tengo que olvidar, la vereda del sol, los que tiran basura en la calle, los que van a misa los domingos, la celulitis (la mía), buscar trabajo, no tener trabajo, los viejos de mierda, que me sobre tanto espacio, los bichos que vuelan, esperar, tener que tener paciencia, cuando me está por venir (matenme), que la última hora del trabajo sea tan larga como toda la jornada laboral, las sonrisas sin color, no saber escribir ficción, el protocolo,la palabra protocolo, y sigue...