domingo, 24 de marzo de 2013
Domingo
¿Cómo se le pudo ocurrir a Dios que con un sólo día bastaba para descansar? Me hace sospechar que no tenía demasiado trabajo durante la semana. Pero claro, es que él no es un simple mortal.
Hoy estuve tan cansada que ni siquiera pude descansar. Sólo pensé en todo lo que no iba a hacer.
Los paseos me parecieron larguísimos, el cine está muy lejos, la tarde con amigas muy complicada, los libros muy pesados, la música muy ruidosa, la comida muy elaborada, el sol muy brilloso, las palabras muy pesadas y ya no quiero pensar que más. Todo me parece demasiado hoy. Lo que me parece más desalentador es que mañana arranca todo de nuevo y tengo la ligera sospecha de que no estoy preparada. ¡Dios! ¡Necesito un día más! ¿En qué quedó eso del día Osvaldo?
Mis manos ya no quieren escribir. Sólo quería estar.
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