viernes, 28 de junio de 2013

La belleza no merece palabras


Nunca necesité de las palabras para saber lo que es bello, porque lo vi  a través de las flores que se abren para mostrar la majestuosidad de sus colores. Los animales me enseñaron que el sexo era libre. Conocí el infinito contemplando la grandeza del mar y él mismo me enseñó que todo era posible a través de los más diversos y fascinantes animales que acobija en sus profundidades. De él aprendí también la furia de sus tormentas que no perdonan, pero siempre hay un aliado que aleja las nubes llenándonos de luz y nos funde en su cálido abrazo. Y él mismo nos deja libres para darle lugar a la luna que ilumina nuestros misterios.

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