martes, 2 de octubre de 2012

Prohibido suicidarse en primavera






Dicen algunos estudios psicoanalistas que la mayoría de los suicidios ocurren los domingos a la tarde o durante la primavera. Así como florecen los árboles y el sol es más fuerte, los problemas y las angustias también. Un domingo a la tarde de primavera puede ser un gran banquete para los débiles.
Amo demasiado vivir como para hacer algo así, pero no me hago la distraída y asumo que la idea se pasó por mi cabeza alguna que otra vez. Más que nada como un desafío. En ese momento en que sentí que no controlaba mi vida, sino al revés. Es un estado de con fusión. Uno cree que quitándose la vida va a solucionar las cosas y no, simplemente se termina. Nos quedamos sin la posibilidad de arreglar eso que estaba  mal o simplemente aprender y seguir adelante. Y sí, hay que ser valientes para vivir y todos los días ejercer esa valentía un poco. A veces mucho. De eso se trata creo. Y no, uno no controla la vida y ahí está lo maravilloso.
De lo que más aprendemos es de los errores y las tristezas que son estados. Nada más. La vida es otra cosa. Algo mucho más grande. Y aunque los momentos de felicidad sean pocos y casi imperceptibles en el recuerdo, valen la pena. Y siempre llegan. Siempre. Se quedan un rato y se van para darle entrada a un nuevo desafío. Todo este esfuerzo y confusión que es vivir  vale.

No hay comentarios:

Publicar un comentario